Verifica que el cable esté firmemente conectado, la toma funcione con otro aparato y el disyuntor o diferencial no haya saltado. Evita alargadores baratos y regletas saturadas, que causan caídas de tensión. Si percibes chispas, calentamiento excesivo del enchufe o olor a plástico, apaga y desenchufa de inmediato. Un reinicio controlado, esperando un minuto antes de volver a conectar, a veces restablece módulos electrónicos bloqueados sin provocar picos peligrosos.
Confirma que la nevera no esté en modo vacaciones, eco, demo o showroom, que reducen o anulan el enfriamiento. Ajusta a 2–4 °C en refrigerador y –18 °C en congelador para estabilizar. Si los mandos son mecánicos, gíralos un punto más frío y espera. En electrónicos, mantén pulsado el botón de configuración unos segundos para salir de estados anómalos. Documenta cada cambio y su efecto, evitando realizar varios a la vez, para no perder la pista del comportamiento.
Un zumbido suave y cíclico suele ser normal; golpes o chirridos persistentes sugieren ventilador bloqueado por hielo o tapas sueltas vibrando. Si oyes gorgoteo, puede ser refrigerante en movimiento, no necesariamente un fallo. Un clic repetitivo podría indicar protección térmica activándose. Retira objetos que toquen paredes internas, separa botellas que resuenan y asegúrate de que la unidad esté nivelada, porque una mala inclinación genera vibraciones y lecturas de nivel inexactas.
Separa la parte trasera al menos unos centímetros de la pared, y libera los costados si están muy encajados. No cubras la rejilla superior ni coloques objetos que bloqueen el flujo. El aire debe entrar y salir sin obstáculos para disipar calor. Observa si el lateral está excesivamente caliente; si es así, ampliar la ventilación suele ofrecer alivio inmediato. Esta corrección básica puede ser la diferencia entre una parada térmica y un funcionamiento aceptable durante la espera.
Desenchufa el equipo, accede a las bobinas traseras o inferiores y retira pelusas con un cepillo suave o aspiradora con boquilla estrecha. Evita presionar demasiado para no deformar aletas. La reducción de polvo mejora el intercambio térmico y descarga esfuerzo del compresor. Vuelve a enchufar y observa si el ciclo de trabajo se normaliza. Incluso una mejora modesta puede estabilizar la temperatura interna lo suficiente como para preservar alimentos sin exigir al sistema en condiciones críticas.
Si notas el compresor muy caliente al tacto, un ventilador externo apuntando a la zona del condensador puede ayudar temporalmente. No retires tapas protectoras ni manipules cables. Este apoyo reduce el tiempo que la protección térmica actúa y evita ciclos cortos que empeoran el enfriamiento. Es una medida de soporte, no una solución. Úsala mientras monitorizas temperaturas internas y preparas la información para el técnico, priorizando siempre la seguridad y la estabilidad eléctrica del entorno.
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